Blanca Eekhout Gómez

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  • Las Líneas de Chávez: ¡Viva Bolívar! ¡Bolívar Vive!

    I

    Gracias a Dios los cielos han menguado en su inclemencia. Y con el paso de los días hemos podido ponderar con mayor precisión los alcances del desastre que las lluvias han dejado a su paso. Gran parte del país permanece bajo las aguas, aún vemos los desgarrones en los cerros y puentes; vías y represas tienen las huellas de los estragos.

    En esta semana hemos multiplicado los traslados, la habilitación de refugios, la atención y el abastecimiento a más de 133 mil compatriotas. Y seguimos desplegados y en batalla: “no daremos descanso a nuestros brazos ni reposo a nuestras almas” hasta convertir la tragedia en victoria popular.

    Voluntad infinita es la que se ha evidenciado en todos los niveles de Gobierno junto a nuestro incansable pueblo heroico: un pueblo organizado y que hoy se asume como Poder Popular.

    II

    Vuelvo a un lúcido planteamiento de Reinaldo Iturriza, del que me hice eco tras las elecciones del 26 de septiembre, para verlo a la luz del presente inmediato: creo que estamos logrando repolitizar efectivamente la gestión. Ciertamente, la política revolucionaria, si quiere ser digna de tal nombre, se hace en la calle, junto al pueblo.

    En lo personal yo he sido sacudido por la interpelación popular. Durante toda esta semana he vuelto a sentir su estremecedora fuerza histórica, en Puerto Santa Rosa, en el Chivo, en Fuerte Tiuna, en la Casa Amarilla, en el Palacio Blanco, en Playa Grande. Y creo estar cumpliendo con el deber que la misma me exige: promoverla y abrirle cauces para que se exprese sin ninguna clase de cortapisas. Nada sustituye al contacto directo con el pueblo.

    Quiero reiterar el llamado que hice durante la reunión de trabajo que sostuve con los diputados y las diputadas de la Revolución con motivo del XI Aniversario del referéndum constitucional de 1999: debemos retomar con fuerza las raíces de este proceso.

    Debemos recordar de dónde venimos, por qué y para qué estamos aquí. Debemos recordar que venimos del Caracazo, de la rebelión popular de 1989. Debemos recordar que esta Revolución nació el 4 de febrero, aquel día que partió en dos la historia venezolana. De allá es que nosotros venimos: ¡De una gran Rebelión Popular! Una rebelión popular que no ha terminado y que se ha estado expresando, de muchas formas, en esta dura y difícil coyuntura. Y, por eso mismo, nosotros estamos aquí no para apoltronarnos ni para aburguesarnos: nosotros estamos aquí para hacer una Revolución verdadera.

    Hoy más que nunca el pueblo interpelante, desde sus angustias acumuladas por infinitos atropellos, es la piedra angular de nuestra Revolución. Insisto en un punto: necesario es que el pueblo nos interpele, nos exija, nos desafíe. El ejercicio del poder obediencial comienza precisamente por allí.

    Somos Gobierno gracias a la sagrada confianza que el pueblo ha tenido en este proceso, y nada nos puede eximir de semejante compromiso. Sobre nuestros hombros descansa la dura e insoslayable misión de hacer realidad los principios que nos rigen: que la justicia ajuste todos los despropósitos humanos, que la libertad libere y nos haga crecer, que la igualdad iguale sin distingos, que la independencia nos dispare hacia el porvenir.

    Tenemos que radicalizar la Revolución democrática, y ello implica un verdadero y socialista atrevimiento. Por allí van los tiros del nuevo mapa estratégico que estamos elaborando.

    José Martí nos señala el camino: “A mayor atrevimiento, mayor honra”. Honremos, pues, a quien merece honra.

    III

    El martes 14 de diciembre –sexto aniversario, por cierto, de la constitución del Alba- estuvo entre nosotros el presidente Rafael Correa. Con él vino todo el amor del hermano pueblo bolivariano del Ecuador; un amor que se ha puesto de manifiesto con las 41 toneladas de ayuda que, hasta el momento, nos han sido enviadas desde esta Patria hermana.

    Tanto en Fuerte Tiuna como en el refugio Antonio José de Sucre, de la Casa Amarilla, volví a sentir la inmensa calidad humana de este compañero, de este hermano; la profundidad de su bolivarianismo. Su convicción, cabalmente expresada, de que los problemas de Venezuela son los problemas del Ecuador.

    Rafael se encargó de recordar que 150 familias ecuatorianas están siendo atendidas en los refugios. Toda nuestra solidaridad y nuestro apoyo para estos hermanos y hermanas.

    De corazón, Rafael, toda nuestra gratitud para ti y para tu pueblo.

    IV

    El viernes 17 de diciembre se cumplieron 180 años de la desaparición física de nuestro Padre Libertador. Durante la clase inaugural del Instituto Superior de Estudios Políticos del PSUV –una clase dirigida a nuestros diputados y diputadas de la nueva Asamblea Nacional– hice énfasis en su luminoso ejemplo, poniendo de relieve la condición sacrificial de su vida, que no tiene parangón en la historia patria.

    En Bolívar se concentra el sacrificio mayor que nos otorga rostro para poder reconocernos. Seguir sus pasos es desprenderse: abandonarlo todo por la felicidad de la Patria.

    Igualmente, inspirándome en Bolívar, pedí a nuestros diputados y diputadas mantenerse como un bloque unido y sólido, en lo ideológico y en lo moral, para cerrarle el paso a los pitiyanquis dentro de la Asamblea Nacional.

    Tengamos presente que van a incrementarse las agresiones del imperio y que debemos impedir, a toda costa, los escenarios de violencia y la desestabilización generalizada que pretende generar la contrarrevolución. Por eso mismo debemos seguir fielmente la orientación bolivariana: ¡En todo debemos tener la más perfecta unidad!

    No olvidemos que Bolívar es, también, una profunda pasión por la justicia y la igualdad: no había mejor forma de honrar su memoria que con la toma, este 17 de diciembre, de 47 latifundios en el Sur del Lago; 47 latifundios que demuestran la desigualdad extrema en la distribución de la tierra, que todavía existe y que las aguas hicieron que aflorara en toda su injusticia. Hacer política bolivariana y revolucionar es acabar definitivamente con esta monstruosidad.

    Por cierto, y para cerrar este apartado, me llegó, justo en este 180º aniversario, un informe de los especialistas que han estado estudiando los restos del Libertador desde su exhumación el pasado mes de julio. Los datos que ofrece el informe, en mi criterio, son reveladores. Basta con señalar que los restos corresponden a un hombre de 47 años y que anduvo mucho a caballo. No tengo la más mínima duda: es nuestro Padre. Parece decirnos con Neruda: “Sí, soy yo. Pero despierto cada cien años, cuando despierta el pueblo”.

    V

    El mismo viernes la Asamblea Nacional aprobó, en segunda discusión, la Ley Habilitante que este servidor le había solicitado. En la clase inaugural a la que ya hice referencia, la promulgué de una vez: no hay tiempo que perder.

    Su lapso de duración ha sido fijado en 18 meses. Y me habilita, como jefe de Estado, para legislar en nueve ámbitos: atención sistematizada y continua a las necesidades humanas, vitales y urgentes, derivadas de la pobreza y de las lluvias; infraestructura, transporte y servicios públicos; vivienda y hábitat; reordenación territorial, desarrollo integral y uso de la tierra urbana y rural; financiero y tributario; seguridad ciudadana y jurídica; seguridad y defensa integral de la nación; cooperación internacional, y sistema socioeconómico.

    La Habilitante es un instrumento necesario en función de los retos y compromisos que hemos asumido: no se trata sólo de enfrentar las calamitosas consecuencias de esta prolongada temporada de lluvias, sino de darle respuesta a los problemas estructurales, intrínsecos al modelo capitalista, que se han agravado con la crisis actual.

    En estas circunstancias de apremio se evidencian de nuevo dos visiones: de este lado, el afán insobornable de la solidaridad y el bienestar colectivo; y del otro lado, los apetitos mezquinos de quienes por generaciones han querido repartirse al país como un botín.

    Los pitiyanquis persisten en velar por su confort y sus privilegios, mientras un pueblo clama desesperadamente por nuestro auxilio. No estamos para detenernos en las bajezas humanas de unos pocos. Entendemos que el dolor y la esperanza de un pueblo están hoy en las calles, en los barrios y en los campos. Ese pueblo nos interpela, señalándonos el camino. Tras él seguiremos avanzando.

    Debemos hacer el mayor esfuerzo comunicacional e informativo para explicar y clarificar los alcances de la Ley Habilitante a nuestro pueblo, refutando cada una de las mentiras que se vienen difundiendo desde las cloacas mediáticas. En las próximas ediciones de estas Líneas estaremos contribuyendo con este trascendente cometido.

    Hoy seguiremos fortaleciendo refugios, atendiendo con esmero a nuestro pueblo, rescatando y ocupando terrenos, entregando el bono navideño, entregando viviendas, construyendo, reconstruyendo, abriendo caminos…

    En fin, haciendo Patria.

    Digámoslo con el padre Simón Bolívar: “El que lo abandona todo por ser útil a su país no pierde nada y gana cuanto le consagra”.

    ¡Viva Bolívar! ¡Bolívar Vive!

  • Reflexiones de Fidel: Las mentiras de Clinton

    Realmente me apena tener que desmentirlo. Hoy no es más que un hombre de aspecto bonachón consagrado al legado histórico, como si la historia del imperio e incluso algo más importante: el destino de la humanidad, estuviese garantizado más allá de algunas decenas de años, sin que por Corea, Irán o cualquier otro punto conflictivo estalle una guerra nuclear.

    Como se conoce, la Organización de Naciones Unidas lo designó su “enviado especial” en Haití.

    Clinton -que por cierto fue Presidente de Estados Unidos después de George H. W. Bush y antes que George W. Bush- por ridículos celos políticos impidió que el expresidente Carter participara en las negociaciones migratorias con Cuba, promovió la Ley Helms-Burton y fue cómplice de las acciones de la Fundación Cubano-Americana contra nuestra Patria.

    Sobre esa conducta existen sobrados testimonios, pero no por ello lo tomábamos demasiado en serio, ni éramos hostiles a sus actividades en torno a la misión que por razones obvias le asignó la ONU.

    Veníamos cooperando con ese hermano país desde hacía muchos años en varios campos, especialmente en la formación de médicos y la prestación de servicios a su población, y Clinton no nos estorbaba para nada. Si le interesaba tener algún éxito, no veíamos razones para obstaculizar nuestra cooperación en tan sensible campo con Haití. Vino el inesperado terremoto que tanta muerte y destrucción causó y posteriormente la epidemia.

    Hace solo dos días, una reunión que se realizó en la capital dominicana en torno a la reconstrucción de Haití vino a complicar las cosas. Alrededor de 80 personas, entre ellas varios embajadores, representando los donantes de más de 100 millones de dólares, numerosos miembros de la Fundación Clinton, del gobierno de Estados Unidos y el de Haití participaron en la misma.

    Pocas personas hicieron uso de la palabra, entre ellos el embajador de Venezuela, por ser uno de los donantes más importantes, lo cual hizo brevemente, con sentidas y certeras palabras. Casi todo el tiempo lo utilizó Clinton en un encuentro que comenzó a las 5 y 30 de la tarde y terminó a las 12 de la noche. Allí estaba, como invitado de piedra, el embajador de Cuba a petición de Haití y Santo Domingo. No se le concedía derecho a decir una palabra, aunque sí ser testigo de un evento en el que no se resolvió absolutamente nada. Se suponía que proseguiría al día siguiente. Pero nada de eso ocurrió.

    La reunión en República Dominicana fue una maniobra de engaño. La indignación de los haitianos estaba absolutamente justificada. El país destruido por el terremoto ocurrido hace casi un año, en realidad había sido abandonado a su suerte.

    Hoy jueves 16 de diciembre un despacho de la agencia norteamericana de noticias AP, publicaba lo siguiente:

    “El expresidente Bill Clinton declaró su confianza sobre el esfuerzo de reconstrucción de Haití durante una visita de un día en medio de desórdenes civiles, un mal endémico y una crisis política inextricable.

    “El enviado especial de la ONU a Haití viajó al afligido país un día después que la comisión de reconstrucción interina, cuya presidencia comparte, fue obligada a sostener una reunión en la vecina República Dominicana por la violencia que estalló después de las disputadas elecciones presidenciales haitianas del 28 de noviembre.

    “Clinton visitó una clínica especializada en pacientes afectados por el cólera que administra “Médicos sin Fronteras”, donde han sido tratadas 100.000 personas afectadas por la epidemia que estalló en octubre. A continuación fue a visitar la principal base de pacificación de la ONU para sostener reuniones con funcionarios haitianos e internacionales.

    “En la reunión del día previo se aprobaron proyectos por unos 430 millones de dólares. Pero lo más notable fueron las expresiones de indignación por el lento ritmo de la reconstrucción y una carta enviada por frustrados miembros haitianos que afirmaban que se les marginaba de las decisiones y se quejaban de que los proyectos aprobados ‘no contribuían a la reconstrucción de Haití, ni al desarrollo a largo plazo’.”

    Observen lo que según el despacho añadió después en una conferencia de prensa:

    “‘Comparto su frustración…’.”

    “…cientos de miles de haitianos hallarán vivienda permanente el próximo año y muchos más dejarán de vivir en tiendas y carpas de lona que han albergado a más de un millón de personas desde el terremoto del 12 de enero.

    “Sin embargo esas promesas han sido hechas antes. [...] Sólo han sido entregados 897 millones de dólares de la ayuda prometida de más de 5.700 millones de dólares para el 2010-11.”

    Los 897 millones de que se habla no se ven por ninguna parte.

    Constituye, además, una absoluta falta de respeto a la verdad afirmar que en una clínica administrada por “Médicos sin Fronteras” han sido tratados 100 mil personas.

    En una declaración a la prensa de la doctora Lea Guido, representante de la OPS-OMS en Haití, informó hoy que el número de afectados hasta el 11 de diciembre se elevaba a 104 918 personas, una cifra realmente sin precedentes que no podían ser atendidos en una clínica por “Médicos sin Fronteras”.

    Es evidente, y le consta al señor Clinton, que Europa, Estados Unidos y Canadá sustraen médicos, enfermeras, rehabilitadores y otros técnicos de la salud a los países del Caribe, y carecen del personal necesario para cumplir esa tarea, salvo honrosas excepciones.

    Obviamente, Clinton con sus mentiras pretende ignorar el trabajo de más de mil médicos, enfermeras y técnicos cubanos y latinoamericanos que están llevando el peso principal de la batalla para derrotar la epidemia de la única forma posible, que es penetrando hasta los más apartados rincones del país. La mitad de sus casi 10 millones de habitantes viven en las áreas rurales.

    Tan elevado número de personas, en tales condiciones, no habría sido posible atenderlas sin el apoyo de la eminente latinoamericana que representa a la OPS-OMS en Cuba y Haití.

    Nuestro país se ha comprometido a movilizar el personal humano necesario para cumplir esa noble tarea.

    Como ella indicó: “Los recursos humanos que está enviando Cuba están dirigiéndose en estos momentos a las zonas más aisladas de esta nación. Y eso es muy oportuno.”

    Ya están llegando y muy pronto estará allí el personal necesario.

    En el día de ayer se atendieron por la Brigada Médica Cubana 931 pacientes, con dos fallecidos, para una tasa de letalidad ese día del 0,2%.

    Fidel Castro Ruz

    Diciembre 16 de 2010

    9 y 14 p.m.

  • Las Líneas de Chávez: ¡El pueblo de las dificultades!

    La sagrada misión de la solidaridad

    I

    Mire la calle.

    ¿Cómo puede usted ser

    indiferente a ese gran río

    de huesos, a ese gran río

    de sueños, a ese gran río

    de sangre, a ese gran río?

    No he dejado de recordar, durante esta semana, tan bellos versos de ese gran poeta de Cuba y de nuestra América llamado Nicolás Guillén. No he dejado de reflexionar en el sentimiento y el sentido que contienen cada una de sus palabras. El gran río que hace doce años nos trajera a Miraflores -el pasado lunes 6 de diciembre se cumplió un nuevo aniversario de la revolución hecha gobierno- es el mismo gran río de huesos, de sueños y de sangre, que ha vuelto a mostrar su caudalosa grandeza en este trance tan duro por el que estamos pasando.

    En estos días hemos constatado lo que no nos está permitido olvidar nunca, porque anima el espíritu mismo y la razón de ser de nuestra revolución: somos ese “oscuro barro y dulce / con ojos como charcos”, como decía Benedetti, en el que una vez más nos hemos encontrado entre miradas amorosas.

    Aquel glorioso 6 de diciembre de 1998 lo recordamos este lunes con el agua a las rodillas y diluidos en ese río arterial que es el pueblo de nuestra Guajira. Allí elevamos nuestras oraciones a nuestro Dios y a los dioses guajiros para que nos ayuden a superar junto al inmenso corazón del pueblo wayú todo el desastre que ha causado la inclemencia de las lluvias, produciendo el desborde de los ríos Limón y Paraguachón.

    A todos nuestros compatriotas de Sinamaica les hemos dado refugio en Fuerte Mara, en la aldea universitaria La Guajira y en todos aquellos espacios de los que pudimos disponer.

    Por todos lados anda nuestra gloriosa Fuerza Armada Bolivariana desplegada junto a Protección Civil, Cuerpos de Bomberos, el Poder Popular, el Frente Francisco de Miranda, la misión médica cubana, en un ejercicio de solidaridad y cooperación inédito hasta ahora en nuestra historia. Qué diferencia entre la Venezuela de hoy y la Venezuela de hace 11 años cuando nos cayó la tragedia de Vargas; qué diferencia, repito: aquel era un país indefenso; hoy tenemos un país con una gran capacidad para resistir estos embates, sobreponerse y salir adelante.

    Lo que está sufriendo el pueblo zuliano, al igual que el pueblo de Falcón, de Vargas y Caracas, de Mérida, Táchira y Trujillo, de Miranda, Sucre y Nueva Esparta no puede recibir otro nombre diferente al de tragedia.

    Para reforzar e ir más allá de las atribuciones de autoridades y entes regionales y las que en situación de normalidad corresponden al Ejecutivo nacional, decidí decretar, en esta semana, el Estado de Emergencia en los estados Zulia, Mérida, Trujillo y Nueva Esparta.

    Aprobamos un fondo especial de 100 millones -dentro del Fondo Nacional para la Emergencia redondeado en 10 mil millones de bolívares- para la región zuliana y cubrir así las operaciones de salvamento, alimentos y logística en general: 50 millones para la Guajira y 50 millones para el Sur del Lago de Maracaibo.

    Ahora más que nunca estamos obligados a la redistribución de lo humano sobre el territorio, de lo económico, de lo social, lo que, a su vez, implica la profundización de la revolución democrática: la aceleración de la marcha hacia el socialismo, que es la solución a estos dramas, productos de la gran injusticia que aún impera en nuestro país.

    Lo reitero: lo que sufrimos no es consecuencia de una mala jugada que nos ha hecho la naturaleza. No. Es consecuencia directa de la injusticia que reina sobre la Tierra, y que afecta, en especial, a quienes menos han tenido que ver o han provocado esta cadena de calamidades: a los más pobres, a nuestros pueblos.

    Consecuencia directa de la injusticia que reina sobre la Tierra

    II

    El día martes 7 de diciembre, honrando nuestro compromiso con todos los sectores de nuestra sociedad, entregamos las llaves de sus viviendas a familias de clase media y a familias refugiadas, materializando la dignificación que queremos para todos los venezolanos y venezolanas por igual. 56 familias afectadas por las intensas lluvias fueron beneficiadas en esta primera entrega, al igual que 212 familias que han sido liberadas de la voracidad de las mafias inmobiliarias y constructoras.

    El miércoles 8 de diciembre, después de visitar El Chivo y Puerto Santa Rosa, en el estado Zulia, y El Vigía, en el estado Mérida, decidí nombrar al ministro Juan Carlos Loyo como comisionado presidencial para la emergencia en toda la región Sur del Lago, junto al mayor general Euclides Campos Aponte, comandante general del Ejército Bolivariano. Ya se han conformado los equipos que se dedicarán a la reconstrucción integral, considerando el refinanciamiento y la condonación de deudas al sector agrario afectado por la tragedia.

    Creamos un fondo de recuperación de la actividad productiva coordinada por el Fondas (Fondo de Desarrollo Agrario Socialista): un fondo especial de 200 millones de bolívares para el plátano, pero también para aquellos otros rubros con menor afectación, como arroz, maíz, cacao; así como la implementación de un programa especial de producción de hortalizas coordinado por Agropatria, con un fondo inicial de 30 millones de bolívares. Así mismo, se aprobaron 150 millones más para la reconstrucción y el acondicionamiento de infraestructura rural.

    Y desde El Vigía anuncié la intervención de 43 latifundios que totalizan 20.200 hectáreas al Sur del Lago.

    De igual forma, he decidido la creación en el Sur del Lago de una red de emisoras de radio, bajo la dirección de nuestra Fuerza Armada, como otra forma de incrementar la presencia del Estado en toda la zona y validar nuestra soberanía.

    Este viernes, 10 de diciembre, lo he dicho y siento preciso reiterarlo: he sacado el látigo y la espada para esta nueva batalla que estamos librando, no contra el imperialismo y sus lacayos -ésta es otra lucha ante la cual no debemos descuidarnos-, sino contra los viejos vicios y las nefastas prácticas del estado burocrático. ¡Guerra a muerte contra el burocratismo: contra la contrarrevolución burocrática! Ahora más que nunca la calle es el campo de batalla de nuestra lucha por la justicia y la igualdad.

    El mismo viernes he vuelto a exhortar a los medios públicos a darle cabida a los reclamos, a la crítica del pueblo: la interpelación popular está allí, hablando a través de muchas voces, y el Gobierno está obligado a colocarse al frente de ella.

    Hoy tenemos un país con una gran capacidad para resistir

    Ante las inmensas tareas y nuevos retos que se nos suman, estamos obligados a dar ejemplo cotidiano de honestidad, entrega y eficiencia.

    Se nos ha venido un diluvio encima, y con él un mar casi infinito de problemas. Debemos legislar con la premura y la radicalidad que nos exigen las circunstancias. Por eso mismo, he decidido solicitar a la Asamblea Nacional la activación de una Ley Habilitante que permita al Ejecutivo dictar decretos leyes en áreas prioritarias como la vivienda, la agricultura, la alimentación, la infraestructura y la economía, con el fin de solventar definitivamente la emergencia.

    También este viernes 10 nombré a Francisco “Farruco” Sesto como ministro de Estado para la Reconstrucción Urbana de Caracas. Ya se tienen a mano los planes para la insurgencia de una nueva Caracas dentro de Caracas, con la construcción, en una primera fase, de 13.080 apartamentos populares.

    III

    En la gran batalla de estos días ya han quedado en el camino varios compatriotas. Quiero nombrar al sargento primero José Gregorio Sarmiento, plaza del Destacamento de Frontera número 36, del Comando Regional número 3 de la Guardia Nacional Bolivariana, con 8 años de servicio, a quien rendí tributo este miércoles 8 en El Vigía. ¡Honor y gloria para José Gregorio!

    Y este viernes, cumpliendo con la sagrada misión de la solidaridad y el amor patrio, han desaparecido físicamente cuatro abnegadas compañeras: Liliana Arias (41 años) Yenitza Galíndez (27), Melitza Salas (44) y Karina Castro (31), quienes se desempeñaban voluntariamente como cocineras para ayudar a nuestros compatriotas refugiados. Todas dejan huérfanos a varios hijos e hijas: velaremos por ellos y ellas. He decidido otorgarles a él y a ellas, post mórtem, la condecoración de la Orden de los Libertadores. Son mártires, héroe y heroínas que dieron el todo por el todo para darle vida a nuestro pueblo.

    Pueblo que me lees: Ante las grandes dificultades, alcémonos con nuestro Padre Bolívar, hasta la cima del Chimborazo.

    ¡Somos los hijos de Bolívar!

    ¡Somos el pueblo de las dificultades!

    ¡Unidos, Venceremos!

  • Reflexiones de Fidel: La MINUSTAH y la epidemia

    Hace alrededor de tres semanas se publicaron noticias e imágenes de ciudadanos haitianos lanzando piedras y protestando indignados contra las fuerzas de la MINUSTAH, acusándola de haber transmitido el cólera a ese país a través de un soldado nepalés.

    La primera impresión, si no se recibe información adicional, es que se trataba de un rumor nacido de la antipatía que toda fuerza de ocupación provoca.

    ¿Cómo podía probarse eso? Muchos de nosotros no conocíamos las características del cólera y sus formas de transmisión. A los pocos días cesaron las protestas en Haití y no se habló más del asunto.

    La epidemia siguió su curso inexorable, y otros problemas, como los riesgos derivados de la contienda electoral, ocuparon nuestro tiempo.

    Hoy llegaron las noticias fidedignas y creíbles de lo que realmente había ocurrido. El pueblo haitiano tenía sobradas razones para expresar su indignada protesta.

    La agencia de noticias AFP informó textualmente que: “El renombrado epidemiólogo francés Renaud Piarroux dirigió el mes pasado una investigación en Haití y llegó a la conclusión de que la epidemia fue generada por una cepa importada, y se extendió desde la base nepalí” de la MINUSTAH.

    Otra agencia europea, la EFE, por su parte divulgó que: “El origen de la enfermedad se encuentra en el pequeño pueblo de Mirebalais, en el centro del país, donde los soldados nepalíes asentaron su campamento, y apareció pocos días después de su llegada, lo que prueba el origen de la epidemia…”

    “Hasta ahora, la misión de la ONU en Haití (MINUSTAH) ha negado que la epidemia entrara de la mano de sus cascos azules.”

    “…el doctor francés Renaud Piarroux, considerado uno de los principales especialistas del mundo en el estudio de la epidemia de cólera, no deja dudas del origen de la enfermedad…”

    “El estudio fue encargado por París a petición de las autoridades haitianas, indicó un portavoz diplomático galo.”

    “…la aparición de la enfermedad coincide con la llegada de los soldados nepalíes que, además, proceden de un país donde hay una epidemia de cólera.

    “De otra forma no se explica la eclosión tan repentina y fuerte del cólera en un pequeño pueblo de pocas decenas de habitantes.

    “El informe analiza también la forma de propagación del mal, ya que las aguas fecales del campamento nepalí eran drenadas al mismo río del que toman el agua los habitantes del pueblo.”

    Lo más sorprendente que hizo la ONU fue, según comunicó dicha agencia, el “…envío de una misión de investigación al campamento nepalí, que concluyó que ese no podía ser el origen de la epidemia.”

    Haití, en medio de la destrucción del terremoto, la epidemia y su pobreza, no puede prescindir ahora de una fuerza internacional que coopere con una nación arruinada por las intervenciones extranjeras y la explotación de las transnacionales. La ONU no solo debe cumplir el elemental deber de luchar por la reconstrucción y el desarrollo de Haití, sino también con el de movilizar los recursos necesarios para erradicar una epidemia que amenaza con extenderse a la vecina República Dominicana, el Caribe, América Latina y otros países similares de Asia y África.

    ¿Por qué la ONU se aferró en negar que la MINUSTAH  trajo la epidemia al pueblo de Haití? No culpamos a Nepal, que fue en el pasado colonia británica, cuyos hombres fueron utilizados en sus guerras coloniales y hoy buscan empleos como soldados.

    Indagamos con los médicos cubanos que hoy prestan sus servicios en Haití y nos confirmaron las noticias transmitidas por las mencionadas agencias de noticias europeas con notable precisión.

    Hago una apretada síntesis de lo que nos comunicó Yamila Zayas Nápoles, especialista en medicina general integral y anestesiología, directora de una institución médica de 8 especialidades básicas y los medios diagnósticos del proyecto Cuba-Venezuela, inaugurado en octubre de 2009 en el área urbana de Mirebalais, con 86 000 habitantes, en el Departamento Norte.

    El sábado 15 de octubre ingresaron 3 pacientes con síntomas diarreicos y deshidratación aguda; el domingo 16 ingresaron 4 con similares características, pero de una misma familia, y tomaron la decisión de aislarlos y comunicar a la misión lo ocurrido; el lunes 17 sorpresivamente ingresaron 28 pacientes con síntomas similares.

    La Misión Médica envió con urgencia un grupo de especialistas en epidemiología que tomaron muestras de sangre, vómitos, heces fecales y datos, que se enviaron con urgencia a los laboratorios nacionales de Haití.

    El 22 de octubre estos informaron que la cepa aislada correspondía a la prevaleciente en Asia y Oceanía, que es la más severa. La unidad nepalesa de los cascos azules de las Naciones Unidas está situada en las orillas del río Artibonite, que atraviesa la pequeña localidad de Méyè, donde surgió la epidemia, y Mirebalais, donde se extendió después rápidamente.

    A pesar de la forma súbita en que apareció el cólera en el pequeño, pero excelente hospital al servicio de Haití, de los primeros 2 822 enfermos atendidos inicialmente en áreas aisladas del mismo, fallecieron solo 13 personas, para una tasa de letalidad del 0.5%; con posterioridad, al crearse en lugar aparte el Centro de Tratamiento del Cólera, de 3 459 enfermos, fallecieron 5 casos de pacientes muy graves, para el 0.1%.

    La cifra total de enfermos de cólera en Haití ascendía hoy martes 7 de diciembre a 93 222 personas, y el índice de pacientes fallecidos alcanzaba la cifra de 2 120. Entre los atendidos por la Misión Cubana ascendía a 0.83%. El índice de fallecidos en las demás instituciones hospitalarias es de 3.2%. Con la experiencia adquirida, las medidas adecuadas y el refuerzo de la Brigada “Henry Reeve”, la Misión Médica Cubana, con el apoyo de las autoridades haitianas, se ha propuesto asistir a cualquiera de las 207 subcomunas aisladas, de modo que ningún ciudadano haitiano carezca de asistencia frente a la epidemia, y muchas miles de vidas puedan preservarse.

    Fidel Castro Ruz

    Diciembre 7 de 2010

    6 y 34 p.m.

  • Líneas de Chávez: ¡Pueblo y Gobierno Unidos!

    I

    Durante todos estos días ha llovido como nunca antes en Venezuela. Para que tengamos una idea, hemos alcanzado el doble del nivel pluviométrico del registrado en diciembre de 1999, cuando se produjo la tragedia de Vargas. Nos ha tocado enfrentar una situación de emergencia nacional de una extrema complejidad, donde nuestra prioridad ha sido la preservación de la vida de nuestro pueblo.

    Particularmente crítica ha sido y es la situación en Falcón, Vargas, Miranda y Distrito Capital. Pero los efectos de las lluvias se han hecho sentir, también, en Anzoátegui, Sucre, Nueva Esparta, Carabobo, Yaracuy, Zulia y Trujillo. Hemos tenido que lamentar la dolorosa pérdida de 32 valiosas vidas humanas.

    El Gobierno bolivariano como un todo, nuestra Fuerza Armada y el pueblo organizado, están haciéndole frente a la emergencia con la mayor determinación.

    El desastre nos hiere y, por eso mismo, nos obliga a demostrar la más alta fibra ética, y así continuar batallando, sin descanso, hasta que el buen vivir se convierta en una feliz realidad para los compatriotas que han visto perder sus sueños y sus esperanzas entre el agua y el barro. Ante tal descalabro me llevo la mano al corazón, sufro con el dolor de miles y multiplico mi compromiso irreductible con los más desfavorecidos de la Patria. En La Pedrera, en Fuerte Tiuna, en Miraflores, en el núcleo endógeno Fabricio Ojeda, en Tucacas, en Boca de Tocuyo, he sentido, una vez más, el clamor popular como un redoble de conciencia.

    Con cada crecida de río, con cada cerro que cede y cae, con cada rancho que se viene abajo, dejando en la calle a gran cantidad de venezolanos y venezolanas, aflora el sufrimiento de un pueblo que padece: un pueblo que no ha hecho más que resistir, mostrando su infinita grandeza aun en las situaciones de mayor olvido; un pueblo que se vio forzado a vivir en condiciones inhumanas; padeciendo inmensas injusticias bajo la más cruel indiferencia. Hemos vivido, como lo señalé esta semana, cien años de soledad.

    Pero hoy el pueblo no está solo: no descansaremos hasta revertir tantos daños materiales, tantas angustias y tantos sufrimientos. Lo digo desde una esperanza que ha comenzado a hacerse realidad: llegará el día en el que la dignidad y la justicia habitarán plenamente entre nosotros y nosotras, y quedará en el olvido la pesadilla social que heredamos y que estamos luchando para que desaparezca definitivamente.

    Desde estas Líneas, quiero expresarle mi bolivariana e inmensa gratitud al compañero Evo Morales, a su Gobierno y al hermano pueblo de Bolivia, por la ayuda solidaria que nos han brindado.

    No puedo dejar de referirme a la conducta éticamente repugnante de quienes, desde las cloacas mediáticas, se valen de la desgracia y los imponderables para sacar provecho político, hablando pestes del Gobierno. ¡Vaya qué falta de vergüenza patria!

    II

    Hemos estado multiplicando los espacios para albergar a las miles de familias afectadas. Ya pasan de 70 mil los venezolanos y venezolanas que están siendo atendidos en los refugios. Haremos todo lo que tengamos que hacer para que se sientan como en casa. En especial, los niños y las niñas, ahora que ya estamos en diciembre, tendrán una Navidad real y verdaderamente feliz.

    De los refugios deben salir estos compatriotas, no al mismo lugar signado por el gran riesgo de perder la vida, sino a una vivienda digna: saldrán a disfrutar del buen-vivir y a dejar de sufrir cada vez que vengan las lluvias. Me atrevo a pedirles paciencia, lo digo desde el dolor, porque sé que paciencia es lo que han tenido los pobres toda la vida.

    No olvidemos que así como Bolívar se llamó a sí mismo “el hombre de las dificultades”, nosotros y nosotras, sus hijos e hijas, bien nos podemos llamar el pueblo de las dificultades.

    Hago un llamado a la Asamblea Nacional para acelerar la aprobación definitiva de la Ley de Emergencia para Terrenos Urbanos y Vivienda, que ya fue aprobada en primera discusión. Hay que legislar y actuar con la mayor rapidez en esta coyuntura.
    Ciertamente, necesario es construir viviendas al ritmo que exige la satisfacción de la demanda. Pido al sector privado consciente unir esfuerzos con el Gobierno bolivariano para maximizar la capacidad de respuesta al problema estructural de la vivienda: es hora de que asuman plenamente su responsabilidad social.

    Ya cerrando este apartado, quiero recordar un importante anuncio que hice en esta semana. El pasado jueves aprobé cuatro mil cien millones de bolívares para la construcción de 22 mil 162 viviendas en los estados Vargas, Miranda, y Distrito Capital.

    III

    Quiero reflexionar contigo, compatriota que me lees, para que podamos entender a cabalidad el duro y difícil trance por el que atravesamos: el desequilibrio ambiental que ha creado el modelo desarrollista del capital es, sin duda alguna, la causa fundamental de los alarmantes fenómenos atmosféricos que estamos padeciendo en el planeta.

    Las economías más poderosas del mundo insisten en llevar adelante un modelo de vida destructivo y luego son incapaces de asumir responsabilidad alguna.

    Nadie se escapa a las reacciones de la naturaleza después de tanto atropello. La arrogancia de los dueños del mundo viola sistemáticamente los límites ecológicos sin consideración alguna hacia la humanidad y hacia el planeta, que se muestran cada vez más indefensos.

    Las calamidades que sufrimos con estas inclementes y prolongadas lluvias son una muestra más de que estamos, de nuevo, ante la injusta y cruel paradoja planetaria: los países más desarrollados de forma irresponsable quebrantan sin medida el orden ambiental, en su afán por mantener un modelo de desarrollo criminal, mientras la inmensa mayoría de los pueblos de la tierra padece las más terribles consecuencias.

    Por otro lado, hay que decir que a todo lo dicho hasta aquí, se suma una terrible realidad: las precarias condiciones en las que vive gran parte de nuestro pueblo, sobre todo en los barrios de las principales ciudades en las que se han construido viviendas en espacios inapropiados y de alto riesgo.

    Nuestras ciudades y nuestras barriadas fueron trazadas obedeciendo a intereses exclusivamente crematísticos, sin el más mínimo sentido de la planificación urbana, violando todas las normas de seguridad e ignorando deliberadamente a los seres humanos. Hagamos memoria desde nuestro dolor: recordemos la tragedia de Vargas y toda la carga de destrucción y muerte que trajo aquel doloroso diciembre de 1999.

    Nosotros heredamos la enorme carga de injusticia social acumulada por la desidia de los gobiernos del puntofijismo, aunada a un diseño excluyente de país que privilegió la concentración del capital en las ciudades. Esto trajo como consecuencia el desordenado poblamiento en los espacios urbanos con una ocupación desigual de su territorio: los espacios llanos para los más adinerados y los cerros para los pobres. Además, se creó un perverso patrón cultural que estableció que la pobreza era algo natural, normal: una realidad irremediable que había que admitir, dándole la espalda.

    Estamos en un punto de inflexión histórico: debemos apresurar el nacimiento de la ciudad socialista, la ciudad del buen vivir y de la vida buena, dándole vida a un nuevo sentido de la planificación territorial, que obedezca rigurosamente a la preservación del bien común y del bienestar colectivo. Ese tiempo, ese modelo en el que las grandes mayorías eran excluidas espacialmente debe morir junto con la ciudad capitalista, que no hace sino reproducir y multiplicar espacios de segregación.

    IV

    Cuando aparezca esta nueva edición de Las líneas de Chávez se estarán celebrando elecciones regionales. Están en disputa las Gobernaciones de Guárico y Amazonas, al igual que las alcaldías de Maracaibo (Zulia), Miranda (Zulia), Achaguas (Apure), Miranda (Carabobo), Carrizal (Miranda), Panamericano (Táchira), Miranda (Trujillo), Boconó (Trujillo), Manuel Monge (Yaracuy), Nirgua (Yaracuy) y Arismendi (Nueva Esparta).

    Llamo a todas y todos a votar: a expresar soberanamente su voluntad en las urnas; a seguir fortaleciendo el modelo de la democracia participativa y protagónica.

    ¡Avanza diciembre!

    pidamos a Dios que deje ya de llover…

    Y preparémonos para recibir en familia la Navidad.

    Se va el año 2010. Y con él, la primera década de este siglo.

    Viene 2011… ¡5 de julio!

    ¡Independencia para siempre!

    ¡Venceremos!